Caminar y pasear con tranquilidad y seguridad vial por Sevilla cada vez está resultando más difícil, la ciudad se está convirtiendo en territorio hostil para los peatones, todo ello a pesar del famoso slogan municipal que reza eso de Sevilla, la ciudad de las personas...(?)Cualquiera de nosotros puede comprobar de forma objetiva la dificultad que entraña hacer algo tan natural como caminar por nuestras calles: coches y motos aparcados en las aceras que obligan al peatón a bajar a la calzada, contenedores mal ubicados y a menudo rodeados de viejos enseres, excrementos de perros por doquier, aceras pequeñas y en muy mal estado, obras en las que no se piensa que la calle es algo más que el lugar de trabajo de los que las realizan...
Y por si todo lo anterior resultase poco ahora nos encontramos con que nuestras aceras y calles peatonales están siendo invadidas por ciclistas que, de forma mayoritaria, no tienen en consideración a los peatones en su espacio natural. Esto último es el mayor peligro al que se enfrenta el caminante porque se genera una continua incertidumbre que provoca estrés y rechazo en el peatón, cuando menos te lo esperas una bicicleta surge de forma insospechada...
La pasada semana nuestro Ayuntamiento firmó la Carta Internacional del Caminar, cuyo objetivo principal es potenciar la protección del peatón y que, más allá de frases fáciles en forma de slogan, haga de la persona que se traslada a pie el elemento más importante de las ciudades por encima de cualquier clase de vehículos, el peatón no sólo es el más frágil sino también el más numeroso de los usuarios de la calle.
Sería pues el momento de reorientar políticas de movilidad que si bien han tratado de potenciar modos de transporte no contaminantes, lo han hecho debilitando la seguridad de los peatones. Promocionar la bicicleta a costa de la seguridad en el tránsito peatonal me parece un contrasentido, máxime cuando se proclama como alternativa al tráfico motorizado.
En la propia Carta que el Ayuntamiento ha firmado podemos encontrar varias acciones encaminadas a reducir el peligro de atropellos, entre la cuales está el Asegurarse de que las facilidades para ciclistas y otros modos de transporte autónomo sostenibles no comprometan la seguridad o comodidad de los peatones. Justo lo contrario de lo que está ocurriendo en Sevilla.Es muy importante destacar un aspecto que en muchas ocasiones pasa desapercibido, y que no es otra cosa que el valor social de nuestras calles, en la Carta se recomienda Diseñar las calles para las personas y no sólo para conductores, reconociendo que las calles son espacios dedicados a hechos tanto sociales como a los de transporte, y que por lo tanto necesitan un diseño socialmente adaptado mediante medidas de ingeniería. Incluir la reordenación del espacio vial, implementar las áreas de prioridad para el peatón y crear entornos libres de vehículos, para ser disfrutados por todos, fomentando así la interacción social, el juego y el recreo para adultos y niños.
Espero que dicha firma no sea un nuevo brindis al sol de la administración municipal, sino que lleve a la práctica sus postulados, para ello es muy necesario que la sociedad civil sea capaz de demandarlo. No lo olvidemos, peatones somos todos.
El andar ofrece salud, felicidad y una vía de escape. Posee la propiedad de restablecer y conservar la salud muscular, nerviosa y emocional, dando a la vez la sensación de independencia y auto-confianza. Cuanto más camina una persona, mejor se siente, se vuelve más relajada, agudizándose sus sentidos y acumulando menos tensión mental. El caminar es bueno para todos. (Carta Internacional del Caminar)

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