martes 17 de noviembre de 2009

Bicicletas por las aceras, cuando la excepción se convierte en regla

Respecto de las posibles situaciones de riesgo y lesiones por colisión entre peatones y ciclistas, queremos trasladar nuestra seria preocupación por la previsión contenida en el art. 41 de la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas al permitir la circulación de bicicletas por las zonas peatonales y en las aceras de más de cinco metros de anchura. Esta autorización se condiciona, es verdad, a que tales aceras tengan, al menos, tres metros expeditos, no exista carril bici señalizado, o que, en las zonas donde circulen, no existan aglomeraciones de viandantes, y que, además:

«a) Mantengan una velocidad moderada por debajo de los 10 Km./h.

b) Respeten en todo momento la prioridad de los peatones.

c) Mantengan una distancia de al menos un metro con la fachada de los edificios, así como con los peatones en las operaciones de adelantamiento o cruce, y

d) No realicen maniobras negligentes o temerarias que puedan afectar a la seguridad de los peatones».


La preocupación que plantea el Defensor del Pueblo es la de muchos sevillanos. En este caso la excepción no confirma la regla, sino que ésta se convierte en excepción, al menos es lo que se desprende de la experiencia diaria de los que tenemos que padecer el tránsito de bicicletas por aceras y espacios peatonales.

Porque eso es lo que ha pasado con la casuística legal que nuestro Ayuntamiento se ha sacado de la manga para permitir que las bicicletas usen las aceras. Cuando se crean normas tan absurdas como estas se corre el riesgo no sólo de que no se cumplan, sino además de que el comportamiento admitido a los ciclistas en dichas aceras se generalice a otras vías que no mantienen esos condicionantes, sólo hace falta salir a pasear un rato y comprobar que las aceras son pasto de las bicis tengan más o menos de cinco metros de ancho y haya o no un carril bici en la calle en cuestión.

Veamos las consideraciones del Defensor del Pueblo ante esta surrealista norma:

A la vista de todo ello, esta Institución desea trasladar a esa Alcaldía-Presidencia su disconformidad con el contenido de esta norma por los serios riesgos que plantea para ciclistas y peatones de que se produzcan accidentes y por las innumerables molestias y discusiones que ya se están produciendo por este motivo en tales espacios. En aquellos espacios peatonales y aceras en las que no exista carril bici, esta Institución considera que, o se crea un espacio delimitado para el uso de las bicicletas, o se debe prohibir su utilización en aras a evitar las situaciones comentadas y que se genere un rechazo de la población que no utiliza la bicicleta, hacia el colectivo de ciclistas.

No en vano, por motivos de seguridad, en el art. 121.5 del Reglamento General de Circulación de 2003, aprobado por el R.D. 1428/2003, de 21 de Noviembre, se prohíbe, sin excepción alguna, la circulación de toda clase de vehículos por aceras y zonas peatonales.

Creemos que la norma aprobada en la Ordenanza no sólo genera un riesgo compartido ya comentado, sino que tal vez pudiera dar lugar a crear situaciones de responsabilidad administrativa en aquellos supuestos en los que se pruebe que existe un claro nexo causal entre la previsión normativa y los accidentes que, en su caso, se produzcan. Por lo demás, el hecho de que se contemplen una serie de requisitos para que se pueda circular en las zonas peatonales y en las aceras de más de 5 metros, como los ya comentados, en la práctica va a ser muy difícil que sirvan para evitar situaciones de riesgo y lesiones por colisión entre ciclistas y viandantes.

Ello, porque es muy difícil controlar eficazmente el cumplimiento de las limitaciones y exigencias tales como si existe, o no, aglomeración de viandantes; si la bicicleta efectivamente circula, o no, a un metro de distancia de las fachadas y viandantes; si efectivamente la bicicleta circula a menos de 10 Km/h., etc.

En todo caso, respecto de la prohibición comentada, tratándose de una norma estatal, entendemos que la Ordenanza Municipal no puede contradecir a la misma, a tenor de lo dispuesto en el art. 51, aptdos. 2 y 3, de la Ley 30/1992, de 26 de Noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. De acuerdo con ello, entendemos que la autorización de circular ciclistas sobre las aceras y zonas peatonales contenida en el art. 41 de la Ordenanza mencionada es nula de pleno derecho, a tenor de lo establecido en el art. 62.2 de la Ley procedimental mencionada.

Creo que quedan suficientemente claros tanto los aspectos derivados de la normativa estatal vigente como lo que se desprende de las cuestiones de seguridad, aplicables no sólo al peatón sino al propio ciclista.

Y yo me pregunto: los que han elaborado y aprobado esta ordenanza, ¿se han parado a pensar en un concepto de ciudad habitable donde caminar y pasear con seguridad sea el eje fundamental sobre el que se vertebre la convivencia en la calle? ¿esta es la famosa "ciudad de las personas"? ¿cómo es posible que los derechos y la seguridad de los viandantes se vean menoscabados en beneficio de los ciclistas?

Porque no se entiende cuál es esa extraña necesidad que permite a los ciclistas el uso de aceras y espacios peatonales, promocionar la bicicleta a costa de la seguridad en el tránsito peatonal me parece un contrasentido, máxime cuando se proclama como alternativa al tráfico motorizado.

La bicicleta es un vehículo que permite a su usuario bajarse de ella y llevarla de la mano, por tanto, y dada su versatilidad, no hay impedimento de orden superior para que en espacios peatonales no se pueda acceder con una bicicleta, pero esos espacios amén de ser de tránsito lo son de convivencia, tienen otra medida, la medida de la calle como espacio social y no sólo como vía de circulación.

No se explica pues que un medio de transporte que por su propia lógica de uso requiere de una velocidad superior a la del peatón tenga que compartir el mismo espacio, ni tiene sentido que los peatones tengan que caminar condicionados por la posible presencia de ciclistas. Pero desgraciadamente es lo que viene sucediendo cada vez con más frecuencia en nuestra ciudad.

La Carta de los Derechos del Peatón, documento que fue adoptado por el Parlamento Europeo en 1988, defiende que el peatón tiene derecho entre otros aspectos a "vivir en un entorno sano y a disfrutar libremente de los espacios públicos en condiciones que garanticen adecuadamente su bienestar físico y psicológico"; a "vivir en lugares pensados para las necesidades de las personas y no para las de los vehículos"; a "que ciertas zonas urbanas sean para su uso exclusivo, lo más extensas posible, y que no sean simples recintos peatonales sino que estén en relación con la organización general de la ciudad" y a la existencia de "zonas de aparcamiento situadas de tal forma que no afecten a la movilidad de los peatones ni a la capacidad de disfrutar de áreas de arquitectura notable".

Sevilla y los peatones 2009

5 comentarios:

  1. De lo mas acertado que comentas es aquello de entender los espacios peatonales no solo como lugar de circulación, si no de encuentro social.

    Si se repetara totalmente esta ordenanza por lugares peatonales, aún tendría un pase, pero en la práctica esto no está siendo así. Paradójico que con todas las reivindicaciones del sector de la bici ha tenido sobre la distancia de seguridad de 1.5m, haya ciclistas que no respeten esa norma.

    Con la red que se ha creado de carriles, la bici debe tener una consideración de vehículo con todas sus consecuencias, y deben de respetarse todas las normas de circulación que se prescriban...pero si esto ya no es así con las motos, ¿como se va a exigir a la bicicleta tal cumplimiento?

    Efectivamente se ha ganado mucho en calidad de viarios peatonales, pero aún debería estar mejor vertebrado con otros servicios públicos, que en mi opinión pienso que aún tienen ciertas carencias.

    Interesante la asociación "Peatones de Sevilla"; esta ciudad es ideal para recorrerla a pie: hay que mejorar las vías para que se consolide este uso.

    Un abrazo, gran exposición la que has hecho sobre el tema.

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  2. Creo que esta ordenanza no hay por donde cogerla se mire como se mire, Edward.

    Porque la casuística que se genera en las aceras supera con creces los planteamientos a los que se condiciona la norma. Aún admitiendo que las opciones "a" y "c" son relativamente fáciles de cumplir, entiendo que las otras dos ni siquiera dependen del propio ciclista, ya que "respetar en todo momento la prioridad de los peatones" y "mantener una distancia de al menos un metro con los peatones y en las operaciones de adelantamiento y cruce" supondrían a su vez la exigencia de que el peatón considere la posible presencia de ciclistas en dichas aceras.

    De esta manera se echa por tierra el acerado y los espacios peatonales como lugares de convivencia y ocio: la posibilidad de pasear tranquilamente, de ir pensando en nuestras cosas o disfrutando del entorno, de que los niños jueguen en las aceras, de conversar con los vecinos, pensemos también en las personas mayores y en aquellos que sufren alguna discapacidad (ceguera, problemas auditivos...) En definitiva, de no tener que estar en un estado de alerta permanente cuando vamos por las aceras y por tanto, de no convertirlas casi de modo exclusivo en lugares de paso.

    Si como ciclista tengo que tener en cuenta todos estos condicionantes, prefiero bajarme de la bici y llevarla de la mano por estos espacios, por mi propia seguridad y la de los demás.

    Si como peatón tengo que caminar como si fuera un autómata, procurando no salirme de la línea recta porque puede venir una bici tras de mí, o tener mucho cuidado si quiero hacer algún giro, creo que hemos perdido la calle y con ello una parte importante de nuestra calidad de vida.

    Un saludo.

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  3. Perdón, quise decir "a" y "d" para las opciones que sí dependerían del ciclista.

    Saludos.

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  4. Hola!

    Atendiendo a otras ciudades donde la bicicleta tiene un uso históricamente más extendido, creo que es perfectamente posible que peatones y ciclistas compartan el uso de las aceras, siempre que se haga un uso prudente y racional.

    Creo que se debe permitir que los ciclistas usen las aceras, porque estamos en una etapa de cambio, en la que debemos conseguir que gente que jamás se ha planteado el uso de la bici como medio de transporte urbano, pueda hacerlo con garantía de éxito. Y como, de momento, las ciudades no estan diseñadas para las personas, sino para los coches, creo que hay que tener un poco de paciencia, y tolerar que algunos ciclousuarios, especialmente los principiantes, circulen por las aceras, hasta que consolidemos un cambio de mentalidad y podamos devolver la mayor parte del tráfico ciclista a la calzada.

    Además, los usuarios de la bici que por su condición física pueden desarrollar una conducción ágil (que de ocurrir sobre la acera diriamos "temeraria"), y pueden desenvolverse (o defenderse) entre los coches, son los últimos interesados en subirse a la acera, pues ello condicionaria la eficiencia que obtienen de este medio de transporte.

    En definitiva, por supuesto que el peatón tiene derecho a sentirse avasallado por esta reciente eclosión ciclista. Pero no es menos cierto que la mayoría de ciclistas que circulan por la acera preferirian hacerlo por lugares más adecuados, incluyendo la simple calzada si ello no supusiera poner en riesgo la vida.

    Asi, veo necesario un uso compartido, que seguro dejará de ser tan trascendental en poco tiempo y con la costumbre, hasta que ganemos el suficiente terreno al coche.

    Saludos.

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  5. Hola Joan, agradezco tus comentarios, aunque estoy en desacuerdo con ellos.

    Planteas que peatones y ciclistas compartan la acera como una situación transitoria y con carácter de aprendizaje hasta tanto se gane terreno al coche. Yo creo que la gran mayoría de nosotros hemos aprendido de pequeños a usar la bici y lo hemos hecho usando tanto el acerado como los parques y aquellos otros espacios alejados del tráfico motorizado. Esto que algo que siempre se ha hecho con naturalidad, acompañado de una persona mayor que controlara nuestros pasos y estuviera pendiente de cualquier incidencia. Es algo que en ningún momento pongo en cuestión en esta entrada.

    Desconozco de qué ciudad eres, pero lo que planteas no es la situación habitual que viene ocurriendo en Sevilla, no es un problema de ciclistas principiantes, sino mayoritariamente de uso y abuso del acerado por personas perfectamente capacitadas para circular por la calzada o por el correspondiente carril bici, pero que por comodidad y por su propia seguridad prefieren usar las aceras.

    Si todo aquel que sabe usar adecuadamente la bici no se subiera a las aceras el problema se reduciría a la mínima expresión, pero lo que está ocurriendo es que el ciclista, en general, traslada el problema de seguridad a los peatones, cosa que no me parece la mejor forma de promocionar el uso de la bici. Porque lo que se está inculcando es el mensaje de que la acera es un lugar natural para la bicicleta, cosa con la que estoy en total desacuerdo.

    Como peatón tengo que soportar diariamente a muchos ciclistas por las aceras teniendo un carril bici al otro lado de la calzada, y no se trata en absoluto de principiantes, sino de personas que lo hacen con total naturalidad porque les resulta más cómodo recortar terreno y porque creen que están en su perfecto derecho de hacerlo, nada más lejos de la realidad.

    Por este camino difícilmente creo que esto sea una situación transitoria ya que son los poderes públicos los que están permitiendo estos abusos, además, ¿cuándo se supone que los ciclistas recuperarán la calzada? porque aquí en Sevilla vamos en dirección contraria, creando carriles bici a diestro y siniestro, y planteando normativas que exigen al ciclista su uso en detrimento de la calzada.

    Ese cambio de mentalidad debe hacerse ya, promoviendo una discriminación positiva del ciclista en la calzada, su espacio natural, pero claro esto es mucho más complicado por muchos motivos y resulta más fácil tirar por la calle de enmedio, creando carriles bici y dando carta blanca al uso de las aceras, y en el fondo esa es la mentalidad del nuevo ciclista, mi experiencia diaria me lo demuestra.

    Y no olvidemos que estamos hablando del uso de un vehículo al fin y al cabo, a nadie se le ocurriría reivindicar carriles especiales para los principiantes que conducen coches y motos hasta tanto adquieran experiencia, porque esa experiencia se consigue precisamente en el medio al que habitualmente habrán de enfrentarse. En última instancia, si alguien considera que el medio de autotransporte que está utilizando supone una incertidumbre para su seguridad tendrá que buscar otras soluciones, que en mi opinión no ha de pasar en ningún momento por trasladarle el problema a los que se desplazan caminando.

    En suma, Joan, lo que planteas no es ni de lejos la realidad diaria de Sevilla, y a buen seguro ni la de Barcelona ni la de otras ciudades españolas donde está ocurriendo lo mismo.

    Un saludo.

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