miércoles 12 de octubre de 2011

Restauración ambiental del Jardín Agrícola del Jardín Americano

América ha contribuido de forma esencial en la configuración de la jardinería y agricultura en Andalucía. La Exposición Universal Sevilla de 1992 fue el último proyecto público de nuestro país que introdujo, en el recinto de la Isla de la Cartuja de la ciudad, un gran número y variedad de plantas americanas que se extienden a lo largo de sus avenidas, plazas, parques, paseos y jardines.

Con esta intención se puso en marcha un programa de importación de plantas americanas a España al que se le dio el nombre simbólico de Programa Raíces por sus implicaciones históricas y botánicas. Numerosas Embajadas e Instituciones españolas participaron en la movilización de los distintos servicios forestales, agrícolas, jardines botánicos, museos y otras entidades afines que aportaron una selección destacada de la flora de 21 países del continente americano (México, Uruguay, Paraguay, Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Argentina, Estados Unidos, Colombia, Panamá, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Guatemala, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, Brasil, Honduras y Perú), además de Andalucía.

El Jardín de Plantas Agrícolas estuvo situado en la parte sur, entre el muro perimetral del Monasterio de la Cartuja y la Avenida de los Descubrimientos, que lo separaban del resto del Jardín Americano. Sin embargo, estuvo integrado en él a través de los elementos gráficos descriptivos del Jardín Americano, que se situaban en un espacio abierto entre la Avenida y el Jardín de Plantas Agrícolas. Dichos elementos incluían paneles donde se indicaba gráficamente en el Viejo Mundo las especies agrícolas americanas más importantes, así como las de introducción en América de varias del Viejo Mundo.

Estaba estructurado en 8 parcelas en las que se cultivaban, en cavalillos, varias especies agrícolas o industriales del Nuevo Mundo: el sisal, la pita, el tabaco, los pimientos, la patata, el tomate, el maracuyá, el girasol, el algodón, el maíz, el cacahuete, las judías y frijoles y las calabazas y los calabicines.

Naturalia XXI ha presentado a la entidad Cajasol un proyecto para recuperar el Jardín Agrícola que existió durante la Exposición Universal de Sevilla de 1992. A un año del XX Aniversario de la Expo'92 es una excelente oportunidad para retomar este legado.

sábado 30 de julio de 2011

Nuevo blog sobre Psicología Ambiental: Proyecto Vida Humana y Biodiversidad

Se ha puesto en marcha un interesante proyecto de carácter divulgativo acerca de la Psicología Ambiental, uno de los temas a los que se presta atención en este blog, que aunque esté dedicado a Sevilla y su actualidad tiene la modesta pretensión de incardinar los contenidos de esta materia en la valoración y análisis del espacio urbano de nuestra ciudad.

Se trata de un blog titulado Psicología Ambiental Hoy: Proyecto Vida Humana y Biodiversidad en el que a través de vídeos cortos, reconocidos profesionales de esta materia explican de forma directa y sintética las ideas de esta apasionante disciplina, poniendo especial énfasis en la importancia de la Naturaleza en el bienestar de las personas.

Además, en la primera visita al blog se puede colaborar en un estudio de investigación a partir de la visión de varios de estos vídeos, los cuales tienen una duración máxima de diez minutos y están acompañados de una música sugerente.

El conjunto de las contribuciones aquí recogidas presentan distintos aspectos, distintas líneas de investigación de psicólogos ambientales españoles, portugueses y de otros países como Enric Pol, Juan Ignacio Aragonés, María Amérigo, Baltasar Fernández, Maria Luisa Lima, Terry Hartig y José Antonio Corraliza entre otros.

La serie pretende dar a conocer, más allá del ámbito estrictamente académico, ideas, líneas de investigación y campos de trabajo relevantes en el campo de la Psicología Ambiental en España. Esta disciplina tiene ya una sólida trayectoria de más de veinte años y sus temas de investigación son de alta relevancia social, política, económica y cultural, como por ejemplo: la percepción de paisaje, la evaluación de la calidad ambiental o el desarrollo de programas y estrategias para promover un mayor nivel de responsabilidad ecológica, entre otros.

Parten de la idea de la necesidad de la divulgación científica accesible para todos los públicos. El proyecto asume la red como vehículo de democratización de los contenidos universitarios. El objetivo principal del proyecto es la transmisión de conocimientos, de alto valor cultural y social, a agentes interesados especializados, y a público general, que quiera formarse en la red. Las piezas audiovisuales son susceptibles de ser reproducidas e introducidas en redes sociales por cualquier usuario.

Aportaciones relevantes del proyecto:

•Es un campo relativamente novedoso sobre el que no existen muchos contenidos específicos en la red.

•La serie audiovisual permite “poner cara” a los científicos que desde diferentes organismos y centros de investigación desarrollan las investigaciones más recientes del campo.

•La propuesta de serie audiovisual en red permite un uso democrático y más participativo de los contenidos, que pueden consumirse de diferentes formas (el audiovisual se compone de una serie de vídeos cortos que funcionan de forma independiente).

•La música y las imágenes son originales, por lo que la serie audiovisual es fruto de la sinergia entre científicos, artistas y músicos.

•El material se plantea como producción audiovisual en la universidad y en otros espacios de un contexto más artístico y participativo.

•La edición de material específico para la difusión en las redes sociales de la cultura científica.

Fuente: Madrid Network

martes 26 de julio de 2011

Plan Centrípeto

Un rascacielos para oficinas con 3500 plazas de aparcamiento a escasos metros del Casco Histórico en un lugar que ya padece una seria congestión de vehículos, un nuevo puente de dos carriles por sentido sobre el río como otra vía de acceso a la Cartuja, un nuevo centro comercial en el extrarradio de la ciudad que además puede afectar gravemente a una zona verde de reciente rehabilitación, construcción de nuevos accesos para los centros comerciales, de nuevos pasos soterrados, de nuevos viales de circunvalación para distribuir el tráfico...

Sevilla tiene planes en marcha y otros aprobados para seguir construyendo cierta idea de progreso sobre la base del uso del vehículo privado, uno de los responsables directos de la crisis ambiental que padecen los entornos urbanos, principal responsable de la contaminación atmosférica, del ruido y de los accidentes, elementos que afectan en gran medida a la calidad de vida de los ciudadanos.

Las continuas inversiones en infraestructuras viarias para facilitar la circulación no sólo no han garantizado una mayor y mejor movilidad, antes al contrario se han convertido en un fuerte estímulo para el aumento del parque automovilístico, con la creciente invasión de espacios peatonales y la consiguiente pérdida del valor de estos lugares como sitios para la convivencia y el intercambio social, para el juego y el esparcimiento, en suma, para los valores más atractivos del espacio urbano.

En las áreas metropolitanas, hace más de quince años que el tráfico ya suponía el 100% de las concentraciones de monóxido de carbono y de plomo, el 60% de los óxidos de nitrógeno que contribuyen a la formación de las lluvias ácidas y el 50% de las partículas. Con un 25% de la población expuesta a niveles superiores a los 65 decibelios, límite superior de tolerancia según la OMS. A pesar de los datos, parece que ni por evitación ni por escape se esté en el camino de arreglarlo...

Por otra parte, estos nuevos desarrollos antes citados van en consonancia con la Carta de Atenas, que planteaba una rigurosa separación de las actividades según el tipo y con ello la especialización de los usos del suelo, ciudad centrífuga cuyo desarrollo zonal tiene entre otras nefastas consecuencias el incremento de la movilidad y, de nuevo, el uso inmisericorde del coche: más contaminación, más ruido, más pérdida de tiempo y energías, más consumo del espacio urbano, más cabreo, menos salud y menos bienestar...

Dados estos planteamientos, parece certero que el uso del coche se ha convertido en una necesidad en vez de en una opción más o menos razonable según los casos, pero en lugar de optar por una planificación urbana que favorezca el uso mixto del espacio urbano, con la coexistencia de actividades variadas que eviten o aminoren los continuos desplazamientos, se sigue ahondando en la especialización de los espacios. Con lo que las peatonalizaciones de calles y plazas, las restricciones al tráfico privado y cualquier tipo de micropolíticas destinadas a mejorar el espacio urbano, no parecen otra cosa que un premio de consolación, mejoras a pequeña escala que suenan a justificación (aunque en ocasiones no se justifican por la falta de alternativas) y que por desgracia no van en la misma onda que la macropolítica urbanística, la que más pesa, la que más condiciona. ¿Hay que conformarse con eso?

Para más inri, el transporte público en la ciudad de Sevilla sigue siendo una rémora de dimensiones colosales, un servicio pésimo que no presenta alternativas serias al uso del coche, que rara vez es estímulo para dejar el vehículo aparcado y que hasta la presente su optimización sólo consiste en planes a medio o largo plazo en forma de red de metro, tres líneas que añadir a la única existente que, visto el camino que seguimos, se han hecho viejas antes de construirse.

Por todo ello, frente a la ciudad centrífuga, más que un Plan Centro lo que necesitamos es un Plan Centrípeto. Que levante la mano el primero que lo termine...

lunes 18 de julio de 2011

El Alamillo en la Historia y la Literatura

La ribera derecha del río Guadalquivir, al norte del Monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, estuvo durante mucho tiempo poblada de álamos, que sirvieron de defensa ante las continuas avenidas y desbordamientos del río. Este lugar en el que se llegó a formar una larga alameda, se viene llamando el Alamillo desde hace cinco siglos.

El topónimo Alamillo aparece reflejado en algunas obras de nuestra literatura clásica, en la historia de Sevilla y en los textos de viajeros de diferentes épocas, con los que se puede reconstruir la imagen de este lugar. Una de las primeras referencias al Alamillo lo menciona como parte de los "bienes de propios" del Concejo sevillano que estaban en renta en la ciudad, así se encuentra en la relación que aparece en la Recopilación de las Ordenanzas de Sevilla, realizada por mandato de los Reyes Católicos en 1527, El Alamillo, estuvo arrendado a Alemán Pocasangre y Tomás de Jaén junto a otros "propios" de la ciudad durante diez años (1475-1485). Estos dos vecinos de Sevilla obtuvieron buenas ganancias de los "propios", hasta que en 1494 fueron condenados por el tribunal de la Santa Inquisición.

Tradicionalmente, reunía unas óptimas condiciones para la pesca. Numerosos textos clásicos así lo manifiestan. Está comprobado que en el siglo XV los monjes cartujos pescaban esturiones o sollos de los que se obtenía el caviar, la calidad de los mismos era tal, que el capítulo mandaba uno a la mesa real. en el siglo XVI ya se menciona una gran variedad de peces, se pescan albures, sabogas, lampreas, anguilas y barbos. Lope de Vega (1562-1635), en la Jornada I de Los Vargas de Castilla, recuerda también los sábalos, poniendo en boca de uno de los personajes la siguiente despedida:

Adiós Sevilla, soberbio...
Pan de Gandul de mi vida,
Roscas de Utrera del cielo,
Alcaparrón como el puño,
Aceitunas como el cuerpo,
Sábalos del Alamillo...

La importancia que la pesca tuvo en la zona del Alamillo durante el siglo XVII, la demuestra la Crónica de la visita de Felipe IV en 1624, cuando el monarca, acompañado del Conde Duque de Olivares, estuvo en Sevilla, donde se le hizo un recibimiento extraordinario y el cronista oficial de aquel viaje, relata: "...Lunes 4: el Rey fue al río y se embarcó en una falúa y fue a las Cuebas i de allí en la falúa a ver pescar en el Alamillo". En 1647, en el Diablo Cojuelo de Vélez de Guevara se reseñan los sábalos: "Allí es el Alamillo, donde se pescan los sábalos, albures y sollos, y más abajo cae el Algaba..."

En otros textos, el Alamillo, aparece como un lugar de diversión de la picaresca sevillana y como espacio adecuado para el baño. Además existían tiendas y chozas que servían un notable pescado. En el siglo XVI, Sevilla convertida en metrópolis, era una de las ciudades con más población de Europa. El Alamillo, lugar famoso en esa época, situado a las afueras de la ciudad y con una frondosa vegetación, reunía todas las características necesarias para reuniones de gente del hampa, mendigos, aventureros, matones, pícaros y rufianes. Cervantes, que vivió en Sevilla desde 1587 hasta 1590, en su obra de teatro El Rufián dichoso, describe una cita de pícaros en el Alamillo:

La Salmerona y la Pava,
la Mendoza y la Librija,
que es cada cual por sí brava,
gananciosa y buena hija,
te suplican que esta tarde,
allá cuando el sol no arde,
y hiere el rayo sencillo,
en el famoso Alamillo
hagas de tu vida alarde.

Utilizando el lenguaje de la rufianesca sevillana, continúan los pícaros saboreando el banquete que les espera en el Alamillo: el albur, la anguila, el sábalo y el camarón. Otros autores señalan, que los amantes del buen pescado acudían a las chozas que allí se encontraban a degustar el sábalo asado. Además existen ilustraciones del siglo XVI, donde aparecen grupos de personas reunidas cantando y bailando, en las márgenes del Guadalquivir, muy cerca del monasterio delante de unas chozas y con el castillo de la Santa Inquisición al fondo. En 1774, este lado del río, cercano a la puerta de la Almenilla o Barqueta, es escogida como zona de baño en el Reglamento que, sobre los mismos, realiza Olavide.

El Alamillo aparece en la cartografía histórica de Sevilla, en una extensa relación de planos de diversas fechas. El más antiguo, que hace referencia a "La Heredad del Alamillo", se encuentra entre los Planos del Archivo de la Catedral de Sevilla. Plano del término de la Villa de Salteras, fechado en 1757.

Agradecimientos: a María José García del Real y Adolfo Fernández Palomares

domingo 10 de julio de 2011

La Huerta Grande de la Cartuja

Una de las mejores herencias de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 fue la recuperación del Monasterio de la Cartuja de Santa María de Las Cuevas, creándose en 1988 el Conjunto Monumental de la Cartuja de Sevilla con objeto de rehabilitar y proteger el monumento, acondicionarlo para la Expo'92 y convertirlo posteriormente en centro de investigación y difusión de la cultura a través de lo que hoy son el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Desde su uso alfarero en época almohade a la fábrica de loza y porcelana instalada en el XIX, pasando por la supuesta aparición de la Virgen de las Cuevas, la posterior ermita franciscana erigida para venerarla y la fundación por Gonzalo de Mena del Monasterio de la Cartuja en 1399; estamos ante un espacio rico en historia, en cultura y también en zonas verdes.

Y precisamente de una parte del Legado Verde de Expo'92 quería hablar en esta entrada, la Huerta Grande de la Cartuja es uno de los rincones de mayor belleza y serenidad de los que posee la ciudad de Sevilla, fiel reflejo de las huertas tradicionales de nuestra tierra donde cobran protagonismo los naranjos, los cipreses y las palmeras, así como el sistema de albercas y atarjeas que regulan su riego, de origen hispano-árabe. El paisaje que se divisa desde la Huerta Grande es realmente fascinante, las vistas del monasterio y del legado fabril se acompañan de visiones futuristas gracias al cercano Parque Tecnológico, a la estructura del Auditorio o al elegante Pabellón del Futuro.

En los inicios de la fundación del monasterio se encuentran referencias a la incorporación de terrenos de huertas para esparcimiento, ya en 1415 van surgiendo cerramientos, las sucesivas inundaciones que sufre el monasterio determinan la configuración de las cercas y la delimitación de las huertas y jardines. A consecuencia de ello, la fisonomía de la Cartuja vista desde Sevilla surge como rodeada de una plantación regular de árboles, tal como se observa en el grabado de Juan de Méndez de 1629.

Afortunadamente la desamortización del monasterio no conlleva la destrucción de los huertos, cuando en 1822 Charles Pickman construye la fábrica, esta queda circunvalada por una huerta con más de tres mil naranjos, limoneros y frutales que habían sido plantados por los Cartujos, con gran variedad de flores, añadiendo a sus calles y paseos un templete gótico proyectado por Juan Lizasoain. Situada también en la Huerta Grande, la antigua capilla de las Santas Justa y Rufina fue restaurada por Pickman en estilo orientalista, siguiendo los cánones de los pabellones de recreo al uso en los jardines británicos del XIX.

Es a partir de 1988 cuando la Junta de Andalucía pone en marcha el proyecto de restauración que desembocaría en su fisonomía actual, de esta manera, se pretende tomar conciencia del verdadero valor de las huertas y su significación, una zona verde que es en sí un monumento a conservar. En su estudio se tienen en cuenta dos grandes momentos, la etapa conventual y la fabril, mientras la primera representa su mayor esplendor, la segunda le añade un carácter de jardín de gran mansión, lo cual se proyecta en la propia cerámica que se fabrica.

La Huerta Grande de la Cartuja se sitúa en el sector norte del entramado de tapias, se puede acceder a ella desde la Pradera de la Cartuja a través de un portón o bien desde el Paseo del Ombú y su prolongación a los patios del Ave María y del Padre Nuestro. Este singular espacio es uno de esos rincones ocultos de Sevilla, de esa Isla de la Cartuja que para muchos sigue estando muy lejos de la ciudad y de los entornos mediáticos. Quizás la inercia histórica de los monasterios cartujos (y las subsiguientes fábricas situadas sobre las propias instalaciones monacales desamortizadas) mantenga ese regusto periurbano que la Cartuja no ha perdido, ciudad invisible, salvo el paréntesis del 92, por mucho que el nuevo Barrio de la Cartuja quiera abrirse paso con su potencial tecnológico, investigador, empresarial, educativo, cultural y de ocio. Y es que, no se olvide, para lo bueno y para lo malo, sigue faltando lo fundamental para que sea un barrio: los vecinos...

viernes 8 de julio de 2011

Torre Cajasol: decisión de la 35ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO

Se acaban de publicar en la web de la UNESCO las diferentes decisiones adoptadas en la 35ª sesión del Comité de Patrimonio Mundial, celebrada recientemente en París. La decisión 35 COM 7B.110 es la que hace referencia a la cuestión del impacto de la Torre Cajasol en nuestros monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987: Catedral, Alcázar y Archivo de Indias.

El Comité de Patrimonio Mundial:

1. Habiendo examinado el documento WHC-11/35.COM/7B.Add.2.

2. Recordando la decisión 34 COM 7B.100. adoptada en su 34 sesión (Brasilia, 2010).

3. Toma nota de que una misión consultiva de ICOMOS ha sido invitada por el Estado parte.

4. Expresa su preocupación en cuanto al potencial impacto negativo del proyecto de la Torre Cajasol sobre el valor universal excepcional.

5. Reitera su demanda al Estado parte de hacer cesar los trabajos de construcción y de reconsiderar el proyecto actual en gran altura, a fin de evitar todo posible impacto negativo sobre el valor universal excepcional del bien.

6. Demanda al Estado parte informar, lo antes posible, al Centro de Patrimonio Mundial y a ICOMOS de todo nuevo desarrollo ligado al proyecto de la Torre Cajasol y de cualquier otro proyecto susceptible de afectar el valor universal excepcional del bien.

7. Demanda igualmente al Estado parte que envíe al Centro de Patrimonio Mundial, de aquí a febrero de 2012, un informe sobre el estado de conservación del bien, incluido un informe sobre el desarrollo del proyecto de la Torre Cajasol, para examen por el Comité de Patrimonio Mundial en su 36ª sesión en 2012.

Bien, parece evidente que la UNESCO amaga de nuevo, en una resolución en la que vuelve a pedir la paralización de las obras, la reformulación del proyecto y en la que se solicita, expresamente, información sobre el estado de las obras de la Torre Cajasol. Sin embargo, Sevilla sigue fuera de la Lista de Patrimonio en Peligro.

Si nadie lo remedia, la situación actual puede derivar hacia una política de hechos consumados, la torre sigue avanzando y ahora se pide otro informe a entregar antes de febrero de 2012. La dinámica empieza a ser peligrosa, la hora de las decisiones definitivas parece haber llegado...

Y ojo porque el documento de la UNESCO citado en el punto 1 de la decisión aporta jugosas e inquietantes consideraciones: en una carta del 10 de diciembre de 2010, la delegación española invita a una misión consultiva de la UNESCO con objeto de evaluar las obras del rascacielos de cara a su estudio en la 35ª sesión de París del pasado mes de junio, sin embargo, esa visita no llegó a realizarse.

Según dicho documento, el 31 de mayo de 2011 se recibe el nuevo informe solicitado en la 34ª sesión, el cual proporciona información sobre la zona de amortiguamiento y su configuración, pero no aporta datos del estado de las obras de la torre, ni aborda tampoco la demanda “de reconsiderar el proyecto actual con el fin de evitar todo posible impacto negativo en el valor universal excepcional (VISTA) del bien”. El informe de la delegación española afirma que a pesar del aumento natural de la población y la extensión de los barrios residenciales durante los siglos XIX y XX, “la ciudad de Sevilla retuvo el perfil urbano de la ciudad histórica. El Arenal, la Giralda y el Casco Histórico mantienen el perfil emblemático de la ciudad desde los últimos cinco siglos". A pesar de ello, el Estado hace hincapié en el hecho de que la ampliación y el desarrollo de la ciudad crearon nuevas formas y nuevos paisajes urbanos con edificios clave y referencias visuales que hacen necesarios nuevos conceptos de monumento y paisaje histórico. Y continúa diciendo que sería hora “de enfrentar y ampliar las políticas de protección y valoración del paisaje urbano del bien inscrito y de implementar medidas para restablecer la impronta colombina como aconseja la decisión 34 COM8E”.

El informe español declara que es esencial “garantizar el arquetipo iconográfico y la imagen consolidada de Sevilla tal como se representa del decimosexto al decimonoveno siglo de tal modo que la vista desde la calle Betis no sufre ningún impacto visual negativo que la cambiaría”, amén de incluir el análisis de las vistas y vías en el Plan especial de la zona de transición. Además, el informe destaca la necesidad de acelerar los Planes especiales de protección con el fin de garantizar la inclusión de los atributos de la VISTA en el proceso de planificación. El informe no menciona a la Torre Cajasol, la única vez que lo hace se refiere a “su naturaleza irreversible”. Lo que queda por clarificar es el status de dicho proyecto, así como la manera en que el análisis del paisaje urbano y los planes especiales de protección colocarían al rascacielos y a otras propuestas similares.

El texto de la UNESCO prosigue: en octubre de 2010, el Centro del Patrimonio Mundial recibió, por parte de ONG locales, información sobre los trabajos de construcción en curso para la Torre Pelli. El Centro del Patrimonio Mundial sigue también recibiendo denuncias de una ONG local, que forma parte de una campaña contra la construcción de la torre.

Las conclusiones del documento WHC-11/35.COM/7B.Add.2 con respeto a la torre son las siguientes:

En el momento de la redacción de este informe, la misión consultiva pedida por el Estado parte aún no había podido tener lugar; por lo tanto, no existe información disponible sobre el estado del proyecto Torre Cajasol y sobre las medidas específicas para reducir su impacto desfavorable en el valor universal excepcional.

El Centro del Patrimonio Mundial y las Organizaciones consultivas recomiendan que el Comité de Patrimonio Mundial exprese su preocupación en cuanto al potencial impacto negativo de este proyecto sobre el valor universal excepcional y en cuanto a la impresión de que su construcción entra en contradicción con todos los trabajos detallados y destinados a caracterizar y proteger el paisaje urbano del bien y sus alrededores.

sábado 2 de julio de 2011

Ironía contemporánea

El otro día charlaba con un chaval que iba con su bici por los Jardines del Guadalquivir, se quedó sorprendido, era la primera vez que los visitaba desde que tiene uso de razón. No es para menos, cerrados desde 1995 fueron reabiertos el pasado 27 de marzo...

Y es que mientras el Jardín Americano se muestra bien visible desde Torneo, el Paseo Juan Carlos I, la Pasarela de la Cartuja o la Avenida de los Descubrimientos; el otro gran jardín herencia del 92 hay que buscarlo un poco, con dos accesos desde el Paseo de Ribera (puertas sur y este) y otro frente a la trasera del Antique Teatro o, viajando en el tiempo, del antiguo Pabellón del COI de la Expo'92 (puerta norte).

Sin duda su entrada más estelar es la puerta oeste, con la bella antesala de la Plaza del Futuro, en el centro del pabellón del mismo nombre que sigue esperando su momento, por eso dicho acceso está cerrado. El que espera...

Los Jardines del Guadalquivir son un lugar fantástico pero con muchas interrogantes, tanto sobre su pasado como en torno a su futuro, nunca entendí los años que estuvo cerrado mientras seguimos esperando a que se restauren sus fuentes ornamentales, que disponga de agua potable, que tenga iluminación, que podamos subirnos a la Torre Mirador, un kioskito para tomarnos algo... Pero en estos días tiene más vida que nunca, si alguien se acerca por la mañana en un día laborable lo verá lleno de niños, gracias a los campamentos urbanos que allí se desarrollan durante el verano, dulce esperanza...

Entre otras interrogantes, la mayoría de las personas que nunca pudieron visitarlo en su apogeo y que ahora se han pasado por allí se hacen la siguiente pregunta cuando ven esta estampa: ¿esto qué significa? La respuesta no se hace esperar: significa falta de respeto, dejadez, vandalismo, gamberrismo, incivismo, rapiña...

Pero si a alguno no le convence del todo habría que explicarle que se trata de los restos de una obra de arte, sí, tal como suena, de una escultura contemporánea: Hombre con camisa blanca y pantalón negro que el artista alemán Stephan Balkenhol nos legó en 1992, al parecer fue serrada del pedestal en el año 2002 cuando los Jardines del Guadalquivir estaban cedidos a Isla Mágica no se sabe para qué... Triste destino de muchas otras obras de arte que llenaron la Cartuja durante la Exposición Universal de Sevilla. Un legado que no se respetó porque no se valoró, ¿alguien se imagina que de la noche a la mañana fuera robada o destrozada la estatua de Murillo en la Plaza del Museo? ¿la de Velázquez en la del Duque? ¿el Cristo de la Mieles en el Cementerio?

La talla de Balkenhol se elevaba sobre el tronco que le servía de pedestal, simulaba un sexto árbol que daba prolongación a los cinco que se encuentran en la glorieta, situada en los Jardines de Reposo y Lectura, uno de los espacios más íntimos de los Jardines del Guadalquivir. La escultura correspondía a un hombre joven, de dimensiones algo menores al natural, con la mirada perdida en el infinito, imagen abocetada y entroncada con el movimiento neoexpresionista alemán de los años ochenta que utilizaba la madera como medio ideal de expresión.

En diciembre de 1991 Stephan Balkenhol presentó esta obra para la Expo con la que participaba en el programa Arte actual en espacios públicos, realizada en madera india resistente al agua, se planteaba como una intervención estética sobre el entorno que acoge, resultado de diez años de trabajo sobre la creación figurativa. Balkenhol decía que esta escultura no guardaba un significado especial, sino que estaba abierta a la interpretación del espectador, la triste ironía del presente pone el resto...

jueves 30 de junio de 2011

El ombú que está en Sevilla

Caminaba esta mañana de asfixiante verano cuando un chaparrón salido de la nada me sorprendió en La Cartuja, mientras agradecía el remojón me quedé pensando... ¿será hierba? ¿será árbol?... ¡qué más da!, majestuosa estampa, raíces profundas, en todo caso muy agradecido al gran humanista de la Puerta de Goles.

Se cuenta que fue en una de sus visitas para ver a su amigo y consejero espiritual Fray Gaspar Gorricio, monje cartujo de Santa María de las Cuevas, cuando Hernando Colón plantó en sus jardines el ombú que ha llegado a nuestros días, originario de la Pampa argentina y uruguaya.

Phytolacca dioica, ombú, zapote o bellasombra, planta de gran porte, los guaraníes lo llamaban sombra o bulto oscuro, el ombú más famoso de Sevilla tiene dedicado un paseo allí donde radica, en esa parte de la ciudad que sigue estando tan lejos de la ciudad. Una vez estuvo cerca, pero seis meses después del Ahora o Nunca de la Expo volvió a alejarse... una pena, porque hablo de un espacio de gran belleza y serenidad.

Por suerte muchos niños se acercan a él, las excursiones escolares lo mantienen entretenido, dulce consuelo que lo aleja del olvido, el vegetal más antiguo de Sevilla cobija a sus vástagos más fieles.

El ombú de Don Hernando está ahí mismo, a cuatro pasos del centro histórico y a veces histérico, paseo a patita vía pasarela, háganles un sitio a la memoria del ilustre hijo del Almirante y su contribución al verde urbano, vayan para allá y disfruten de su sombra, de su belleza y de su historia, porque yendo allí lo traerán aquí, a Sevilla, que es donde está.

martes 28 de junio de 2011

Torre contra torre

La Declaración de 1987 valoraba como singularidad la yuxtaposición de culturas y la trascendencia del proceso colonial americano. En el mismo sentido, la revisión de 2006 indica como una acción necesaria la inclusión de la Torre del Oro y el Puerto así como reclama el estudio de los espacios públicos intersticiales mediante la fijación de un entorno o área de protección de los tres monumentos y la redacción de un plan para todo el conjunto.

El párrafo pertenece al Informe de la Comisión para el estudio del impacto de la Torre Cajasol sobre los edificios declarados Patrimonio Mundial en Sevilla, presentado a la UNESCO en enero de 2010 por los expertos del Ministerio de Cultura. Efectivamente, el Informe de la UNESCO sobre el estado de conservación de estos bienes realizado en 2006 ponía de manifiesto la necesidad de acciones futuras entre las que se encontraba la peatonalización de la Avenida y la inclusión de la Torre del Oro y su entorno en la Lista del Patrimonio Mundial.

Si la peatonalización de la Avenida (con sus luces y sombras) ha contribuido a mejorar el entorno de los tres monumentos incluidos en la lista: Catedral, Alcázar y Archivo de Indias; un mismo planteamiento integrador debía ponerse de manifiesto en el futurible caso de la Torre del Oro, ya que lo fundamental es apostar por una visión de conjunto, consideración global del patrimonio que la propia UNESCO viene reclamando en los últimos tiempos y que también queda reflejada en el Informe de ICOMOS. Para no ser menos, el Comité del Ministerio de Cultura apoya esta perspectiva:

La situación actual del sistema espacial y arquitectónico que acoge los valores universales ya reconocidos de modo parcial, ofrece los elementos necesarios para ser considerado como un "paisaje histórico" entendiendo por tal un concepto que va más allá de las nociones tradicionales de "centro histórico", "conjunto" o "alrededores". Según referencias del Memorándum de Viena de 2005 "Este paisaje histórico urbano supera la idea del edificio en sí, para considerar el lugar, el perfil de la ciudad, los ejes visuales, las líneas y tipos de edificios, los espacios abiertos, la topografía, la vegetación y todas las infraestructuras incluso las de menor tamaño", así como que "el reto más importante de la arquitectura contemporánea es el de contribuir al desarrollo y progreso de la sociedad respetando, al mismo tiempo, el perfil de la ciudad e integrándose en ella".


Aunque la influencia directa de la Torre Cajasol sobre los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad no fuera significativa, no podría decirse lo mismo sobre los edificios o paisajes que en un futuro pudieran acogerse a esta declaración, como ocurre con la Torre del Oro, ya que sería palmaria la influencia del rascacielos sobre el antiguo puerto y la torre albarrana. Y es que (ya se ha dicho por el propio comité de expertos ministerial) el paisaje histórico trasciende la idea de centro histórico, con lo que la erección del rascacielos empañaría claramente la posibilidad de ampliar nuestro bagaje en la Lista del Patrimonio Mundial.

¿En qué situación estamos? La Torre Cajasol sigue creciendo y el 35 Comité de Patrimonio Mundial que se celebra este mes parece calcar (a la espera del documento oficial) lo que ya dijo en su reunión del año pasado, postura pasiva que no ayuda (ni menciona) a esa ampliación que la UNESCO sugería en 2006, que la delegación española solicitó en 2010 y, lo peor de todo, que pone en bandeja de plata que el rascacielos se convierta en hecho consumado (cuestiones legales y judiciales al margen) de cara al 36 Comité del próximo año.

sábado 25 de junio de 2011

La sentencia del sentido común

... cuando se trata de hacer desaparecer en todo, o en parte, una zona verde, no basta con explicar por qué se ubicará tal edificación en los jardines de El Prado, es decir, para promover, o extender, un "campus" universitario, sino que han de expresarse las razones por las que no puede ser construida en otros terrenos para cumplir sustancialmente esa misma finalidad de permitir el uso cualificado por el entorno universitario. Debió explicarse, en definitiva, por qué dicha finalidad no podía ser razonablemente alcanzada mediante la elección de otro emplazamiento que no recortara una zona verde. (Sentencia del Tribunal Supremo sobre la Biblioteca del Prado)

Hace casi dos años escribí esta entrada en la que expresaba mi deseo de que el Tribunal Supremo ratificara las sentencias del TSJA con la prohibición de construir en los Jardines del Prado y la reposición de la banda de parque mutilado. Afortunadamente así ha sido, y creo que el sentido común es el mejor aliado de dicha sentencia. No parecía fácil que la Universidad de Sevilla pudiera justificar la imperiosa necesidad de construir el edificio en la parte mutilada del parque, máxime teniendo en cuenta que dicha institución adoptó (y en los últimos años consolidó) un modelo de asentamiento disperso.

Entiendo que ninguna ciudad que se precie de moderna y sostenible puede adoptar decisiones tan absurdas como la de cercenar un parque público para poner cemento, las sentencias se veían venir... El urbanismo surrealista y falsamente sostenible de la anterior corporación municipal nos privó de que, a estas alturas, la biblioteca universitaria estuviera ya construida en otro emplazamiento más adecuado. Es lo que pasa cuando se pretende sumar haciendo restas al mismo tiempo, convirtiendo lo que podía ser una intervención sumativa en otra sustitutiva.

Soy de los que piensa que las zonas verdes tienen una importancia crucial en las ciudades, sólo basta leer otras entradas del blog. Afortunadamente el ordenamiento jurídico apoya esta aseveración con sentencias como la del Supremo que pone las cosas en su sitio y a buen seguro evitará incursiones similares en el futuro.

lunes 30 de mayo de 2011

La ciudad de los niños

Recuerdo que cuando era pequeño pasaba muchas horas jugando en la calle, el día de mañana nuestros hijos no podrán decir lo mismo. Una lástima, porque conforme pasan los años y uno ve en qué se han convertido nuestras ciudades siente nostalgia por aquellos espacios que se perdieron para ser disfrutados correteando y jugando a la pelota, lugares a las mismas puertas de nuestras casas que hoy día están invadidos por los coches, donde ni siquiera las aceras son espacios libres de vehículos.

El psicopedagogo italiano Francesco Tonucci ha escrito numerosos libros sobre el lugar que ocupan los niños en el ecosistema urbano, una de sus obras más destacadas es La ciudad de los niños, donde documenta el proyecto que con ese nombre desarrolló en Fano, su localidad natal, en el año de 1991.

Parte de la base de que a los niños se les ha apartado a la hora de configurar el espacio urbano, nuestras calles son pasto de los vehículos, omnipresentes y devoradores de los lugares de convivencia. Entre sus objetivos se encuentra calmar el tráfico de nuestras ciudades y lograr algo tan utópico como conseguir que los niños vayan solos a la escuela o que puedan volver a jugar en las calles como hicimos sus padres y abuelos.

El proyecto incide en una filosofía de gobierno de la ciudad que toma a los niños como eje central a partir de cual establecer las prioridades del ciudadano en el espacio urbano, en lugar de insistir en infraestructuras como los parques infantiles, se recalca la importancia de los niños como ciudadanos participativos con cierta autonomía, hoy día sometidos a una sobreprotección.

¿Sevilla se convertirá algún día en la ciudad de los niños? Actualmente el proyecto ideado por Tonucci se está tratando de implantar en distintos lugares del mundo, incluyendo varias ciudades españolas. El siguiente texto nos introduce en las ideas básicas de su pensamiento, su enfoque va directamente a la línea de flotación de nuestra actual forma de concebir la ciudad, pensada para "el ciudadano medio", el adulto de mediana edad que ejerce su derecho al voto.

En un tiempo tuvimos miedo del bosque. Era el bosque del lobo, del ogro, de la oscuridad. Era el lugar donde nos podíamos perder. Cuando los abuelos nos contaban cuentos, el bosque era el lugar preferido para ocultarse los enemigos, las trampas, las congojas. Desde el momento en que el personaje entraba en el bosque, nosotros empezábamos a tener miedo; sabíamos que podía ocurrir algo, que ocurriría algo. La narración se hacía más lenta, la voz más grave. Esperábamos lo peor, porque lo peor estaba acechando.

En un tiempo, nos sentimos seguros entre las casas, en la ciudad, con el vecindario. Éste era el sitio donde buscábamos a los compañeros, donde los encontrábamos para jugar juntos. Allí estaba nuestro sitio, el sitio dondenos escondíamos, donde organizábamos la pandilla, donde jugábamos a mamás, donde escondíamos el tesoro... Eran los lugares donde se construían juguetes según las modalidades y habilidades robadas a los adultos, aprovechando siempre los recursos que ofrecía el medio. Aquél era nuestro mundo.

Pero en pocas décadas, todo ha cambiado. Ha habido una transformación tremenda, rápida, total, como nunca la había visto nuestra sociedad (al menos según consta en la historia documentada). Por una parte, la ciudad se ha vendido, ha perdido sus características, se ha convertido en peligrosa e insegura. Por otra, han aparecido los verdes, los ambientalistas, los animalistas a predicar lo verde, el bosque. El bosque ha pasado a ser bello, luminoso, objeto de sueños y de deseos. La ciudad, en cambio, se ha convertido en algo sucio, gris, monstruoso.

Para seguir leyendo: La ciudad de los niños

lunes 16 de mayo de 2011

Retazos de mayo

La Virgen del Rosario de los Humeros también se apunta al magnetismo del mes de las flores, la procesión otoñal tiene su réplica con ocasión del Pregón de las Glorias, la imagen elegida para presidir dicho evento es de autor desconocido, parece ser que Jerónimo Roldán la remodeló allá por 1761. Desde su capilla del antiguo arrabal de pescadores buscó la Catedral por el Postigo en un viernes de calor bochornoso.

Las jacarandas del Jardín Americano se adaptan sin problemas al mayo sevillano, el misterioso árbol guaraní nos regala estampas primaverales que me traen recuerdos de infancia del patio de mi colegio, los mapas del Antiguo Padre Manjón alfombrados de sus flores acampanadas a las que tenía la costumbre de extraer su jugo. Bello pórtico que nos invita a pasear por este recuperado espacio que nos legó la Exposición Universal.

Y aunque pudiera parecerlo no es una imagen de dicha exposición, es la realidad efímera de la Feria de la Ciencia, que durante tres días al año nos permite disfrutar del Pabellón del Futuro, un espacio que durante el resto del año sigue en el limbo, a la espera de un destino que no termina de llegar. En su fuero interno está el deseo de compartir aventuras con los Jardines del Guadalquivir, como ya sucediera hace dos décadas.

La estampa del lago lleno de jaramagos con el cohete Ariane presidiendo la escena tiene ese regusto punto apocalíptico de las películas futuristas, sin solución de continuidad la Isla de la Cartuja es capaz de ofrecernos entornos amables, lugares bucólicos, espacios modernos y barbaridades como esta, Doctor Jekyll y Mister Hyde campando a sus anchas por el antiguo recinto de la Era de los Descubrimientos.

El Parque del Alamillo y el de San Jerónimo se hicieron ayer amigos gracias a esta pasarela, la dársena del río se hace parque bajo un sol veraniego, el Antiguo Vivero de la Expo y la torre del Monasterio de San Jerónimo ya son vecinos, otra frontera menos. Quedan a la espera los extensos naranjales, a lo lejos se escucha el toc toc pidiendo a gritos pertenecer a la ciudad de Sevilla.

Y para terminar el paseo nos vamos al Invernadero del Hortus Conclusus, allí nos espera El hombre árbol: la obra plantea nuestra conexión vital con el mundo y la interdependencia de todos los seres vivos en la naturaleza. Aunque a un nivel superficial nos sentimos organismos individuales y autónomos -en muchos casos compitiendo unos con otros por los recursos para la supervivencia- a un nivel más profundo somos una parte minúscula de un milagroso ser vivo que incluye a todo el planeta. El artista está planteando la sencilla aunque poderosa metáfora de un hombre-árbol para recordarnos la necesidad vital de superar un individualismo que se ha convertido en violencia y destrucción del entorno y para activar una consciencia global y de pertenencia que abarca a toda la naturaleza.

Retazos de un mayo florido y caluroso, demasiado caluroso para mi gusto, que entre procesiones, jacarandas, ciencia, antiguos lagos, cohetes, parques, pasarelas, viveros y un curioso hombre-árbol, nos ha traído el ascenso del Betis a Primera, sea para bien y a disfrutarlo.